TODO ESTO ME PARECE QUE NO ES VERDAD

Vivir no es fácil cuando no tenemos mapas que nos indiquen el camino.

Vivir no es una tarea simple cuando carecemos de brújula que nos marque el destino.

Sin pistas es muy complicado despejar las dudas.

Sin guías es prácticamente imposible encontrar el principio.

Sin señales es evidente que estamos perdidos.

La vida cuando es afable, nos abraza suavemente en el centro del jardín y nos ayuda con su destello a estar esperanzados, alegres y serenos.

La misma vida, cuando es inflexible, meticulosa, caprichosa y testaruda, puede empujarnos contra la pared y obligarnos a caminar, sostenidos por frágiles muletas que evitan la caída.

El futuro es hoy, nos dice cada mañana, invitándonos a exprimir los momentos del presente, junto a un vaso de agua fresca y una cesta con limones y rosas. 

Tú, que me hablas desde Galaroza, entre el dolor y el coraje de tu corazón malquerido, resistes bajo el cielo de El Cenagal, respirando junto a los nogales de la huerta, mientras el cáncer avanza bordeando la ribera y se desliza silencioso por el freno de las píldoras.

Tú, que aún no sabes que la sequía de los relojes acorta el tiempo.

Tú, que todavía no sospechas que los médicos del hospital no son dioses.

Yo, que te escribo desde Chueca, entre la curiosidad y la cautela de mi corazón inexperto, despierto bajo las estrellas de la Movida Madrileña, tanteando cuerpos masculinos en noches eternas, mientras camino desnudo con los brazos abiertos por las calles desiertas de esta ciudad gigantesca.

Yo que aún no sé, que los multicolores neones que embellecen las fachadas, pueden ser afilados cuchillos que acarician peligrosamente mi espalda.

Yo que aún no alcanzo a comprender si el arcoíris de mis sueños es el puente definitivo que me salvará de la muerte anunciada.

Yo que tampoco sé si el deseo de mi sangre es un hombre infinito abrazado a mi cintura.

A cientos de kilómetros de tus ojos verdes, me siento abandonado, cruzando híbridos campos de batalla, esquivando drogas prometedoras y evitando la maldita amenaza del fantasma del sida.

El porvenir danza con prudencia cual equilibrista novel, apartando balas y flores, entre bares vanguardistas y cines independientes, habitaciones semivacías y parques alternativos, restaurantes orientales y tiendas de moda, museos de arte y discotecas de locura.

Sin restos de culpa, ni sombra de pecado, junto a ti busco las respuestas y la salida.

Nadie nos dijo que la libertad del amor iba a ser tan difícil.

Por eso me agarro a tus manos con fuerza y las lleno de besos.

 

Eliecer

 

Fotografía: «Todo esto me parece que no es verdad». Valle de la novia 54.

Modelos: Bartolina González Domínguez y Beatriz Trujillo González.

Localización: Cementerio de Galaroza. Huelva.