EL VIAJE INCIERTO

Todavía estoy aquí.

Esperando con nerviosismo el resultado final de los dados que lancé al viento, jugándome mi destino con los ojos cerrados.

Aún sigo aquí.

Abrazando y besando diariamente a mi madre, a mi casa, a mis hermanos, a mis paisajes, a mis amigos.

Desde El Cenagal, presiento con angustia el sonido inexorable de un teléfono distante.

Y barrunto con cautela, el sigiloso deslizamiento de una carta definitiva por debajo de la puerta.

Invierno de luna llena, repleta de duendes y demonios.

Bajo su luminoso influjo, exprimo con ansiedad los últimos días en mi pueblo.

La luz del sol calienta suavemente mi cuerpo, mientras acaricio con mi sangre, los olivos del Ingenio.

Las aceitunas negras resbalan por la vieja cesta de mimbre, tras los alegres ladridos de mi querida Chispa.

De pronto, todo salta por los aires.

Madrid es el lugar elegido por los dioses y todo se precipita en el vacío.

Siento el vértigo apretando lentamente mi alma, al mismo tiempo que asfixia a todos aquellos que me aman.

La tarde del 13-01-1985 cierro definitivamente mi maleta de madera, en la que he intentado meter, sin conseguirlo, toda mi vida, todo mi mundo.

Dudo al salir de mi habitación y tiemblo al bajar las escaleras.

En la despedida no hay piedad, solo lágrimas de fuego y un dolor insoportable en el pecho.

Me voy desnudo. Sin expectativas, sin garantías, sin sueños y sin miedo.

De Galaroza a Sevilla en autobús, acompañado por mi hermana Carmen.

Y de Sevilla a la capital del país en tren, llorando en soledad, bajo la noche más oscura y larga de mi existencia.

Sin dormir, amanezco en la estación de Atocha, con el corazón seco.

La ciudad me recibe fríamente, con un espeso manto gris y una fina lluvia sucia empapando mi frente.

Doy mis primeros pasos en silencio y me pregunto: ¿Es aquí realmente donde encontraré mi futuro?

 

Eliecer

 

Fotografía: “El viaje incierto”. Valle de la novia 50.

Modelo: Carmen González Domínguez.

Localización: Río Múrtiga. La Nava. Huelva.